La infección representa una de las causas más frecuentes de los procesos de enfermedad en el cuerpo humano. El proceso de enfermedad se puede entender como un concepto relacionado a la guerra, en donde, enemigos peligrosos atacan (virus, bacterias, toxinas, negaciones, entre otras)y nuestro organismo tiende a defenderse frente a dichos ataques para repeler y protegernos de daños mayores a los que ya causan alguno de estos enemigos.

En nuestro cuerpo algunos de los efectos que sentimos de esta batalla, son hinchazón, dolor, enrojecimiento, pesadez y/o fiebre. Si el cuerpo consigue vencera los invasores, se logra superar dicho malestar o enfermedad, y si ganan los invasores el cuerpo empeora, se deteriora o muere. Cuando uno no está dispuesto a tomar conciencia de aquellos conflictos, asumirlos y buscarle solución, estos comienzan a tomar otro aspecto y se comienzan a desplazar hacia el cuerpo o el plano físico,¿y cómo nuestro cuerpo reacciona con aquello desconocido que nos ataca?…se hincha, inflama, enrojece, irrita, adormece, hierve, duele.

Al igual que los agentes invasores hacen su ingreso al cuerpo; en un nivel psíquico todo comienza con el desafío que supone un conflicto o algo a lo que no le hemos prestado atención. Luego, comienza la fase de dirigirse al foco de conflicto, ya está formado el punto de infección y comienza a manifestarse mediante diversas formas, aumentando la tensión en el problema. En este punto, toda la atención se encuentra en el problema o conflicto, no pensamos en otra cosa, todos nuestros pensamientos, diálogos y percepciones giran entorno al conflicto, es decir, lo alimentamos, lo agrandamos y lo hinchamos aúnmás. A su vez, el cuerpo comienza a involucrarse generando defensas frente a los focos de infección y actuando lo que más pueda para sacar esta infección. Pasamos por momentos de expectación o angustia, haciéndole frente al problema, ello no es precisamente agradable, pero si saludable. Durante este proceso breve o duradero, depende de cada persona, en algún punto se llega a una resolución. El cuerpo se transforma y aprende, ya que ahora posee información nueva, está mejor preparado para un nuevo foco de infección o conflicto. En el caso contrario si triunfa el conflicto o la infección se llega al final de la vida en el cuerpo, o se puede generar un conflicto crónico, en donde los gérmenes invasores se quedan en el cuerpo, no son derrotados pero si logran una tregua con los agentes defensores del organismo para permanecer todos dentro del mismo sistema. Esto quiere decir que se ha formado un foco en donde constantemente se está consumiendo energía, generando en la persona recurrente cansancio, inestabilidad y desazón. Existe un compromiso de ambas partes, lo que significa conflicto permanente, sin solución ni equilibrio ni fuerza unificadora, un temor constante a las consecuencias de los actos y las responsabilidades que eso conlleva. Sin valor ni energía para tomar una decisión.

Es importante tomar una decisión al respecto, la decisión es liberadora. El tomar conciencia de aquellos avisos físicos que se estén manifestando, permite que la mente se despeje y tratar al problema sin peligro alguno, en caso contrario, más tarde o más temprano se produce una explosión por donde escapa lo acumulado. Esto en relación a los seres humanos, puede manifestarse desde un plano físico, emocional, mental y/o espiritual.

La invitación es a sentir y reconocer esta tensión presente, de modo que se pueda tomar una decisión al respecto, teniendo en cuento lo que aquello implica, tomar un camino y desechar otro, no se logra todo, es la elección lo que nos permite avanzar y hacernos cargo de lo que nos pasa. Sin embargo, muchas veces pasa lo contrario que se prefiere o se elige no creer, no ver el conflicto y de este modo nos engañamos pensando, si no lo veo no existe. Pero los conflictos están ahí, si los aceptamos o si somos indiferentes.

La idea de todo esto no es generar ambientes libres y limpios, donde no existan los problemas, sino que el ser humano sea capaz de desenvolverse y convivir en un ambiente donde estos virus o bacterias, o mejor dicho, conflictos y problemas están presentes y son parte de la vida. Es decir, quien no quiera abrir la mente o el corazón a los propios conflictos, tendrá que abrir su cuerpo a los agentes infecciosos. Las personas que son más propensas a las inflamaciones son quienes tratan constantemente de huir de sus conflictos. Obviamente los cambios no son instantáneos pero si aprendemos a superar los grandes sacrificios que conllevan a veces los conflictos o infecciones, aprendemos que todo lo nuevo implica la muerte de lo viejo.  Quien no se permite a sí mismo “explotar” psíquicamente, algo le estalla en el cuerpo.

Si existe el caso de presentar una enfermedad que nos este “infectando”, es recomendable plantearse las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué conflicto hay en mi vida, que no estoy viendo?
  2. ¿De qué conflicto estoy escapando?
  3. ¿Qué conflicto me estoy negando a reconocer?

“El cuerpo es expresión visible de la conciencia, como una casa es expresión visible de la idea del arquitecto”.

Referencias

  • Thorwald Dethlefsen
  • Rüdigerj Dahlke