¿Cómo diferenciar el miedo de una fobia?

Las personas sentimos miedo, es una emoción básica del ser humano. Le tememos al peligro, este puede ser físico o mental, lo que se perciba como un potencial peligro a nuestra persona genera que se produzca la sensación que conocemos como “miedo”. Por lo general, cuando aparece esta emoción no es percibida como una sensación particularmente agradable y produce cambios físicos en lugares como la piel, puede producir sudoración, aumento de la respiración y/o ritmo cardiaco o dolor en el estómago, además de una respiración desde la zona pectoral más que la abdominal.

Estas sensaciones vienen debido a que las personas tenemos instinto de supervivencia, ésta depende de nuestra habilidad para aprender a evitar o escapar de ciertas situaciones que puedan causarnos dolor. Aprendemos a anticipar el peligro muy temprano en nuestras vidas, logramos hacer evaluaciones de lo que nos ocurre y alertarnos en caso de posible peligro. Frecuentemente, sentimos miedo como adelanto al daño, por lo que puede producirse tanto en situaciones de amenaza reales como también en situaciones que imaginamos. 

Por lo tanto, el miedo es una respuesta natural del cuerpo frente a la anticipación de un daño real o imaginado, donde el cuerpo nos alerta de acuerdo a nuestros previos aprendizajes, de que debemos protegernos de una situación en particular. Varía en intensidad y puede estar seguido de otras emociones.

Cuando hablamos de fobia, entendemos que el temor o miedo es la sensación predominante. Este temor suele presentarse de manera desproporcionada al estímulo que lo causa, es decir, es un miedo que tiende a presentarse con alta intensidad, generando que se produzcan síntomas físicos y psicológicos de ansiedad. Además, no puede ser racionalmente explicado, sino que existe dificultad al tratar de darse una explicación real de qué es lo que se teme en relación a ese estímulo.

Junto con lo anterior, otra característica de las fobias es que el miedo está fuera del control voluntario, donde la persona no logra ajustar las sensaciones que vienen frente al estímulo que produce esta sensación de miedo y por lo tanto, se conduce también a la evitación de este objeto o situación temida. Esto último es un factor central, ya que las personas tienden a prescindir de situaciones donde podrían encontrarse con el estímulo, evitando, por ejemplo, situaciones que anteriormente disfrutaban y limitándose con el objetivo de no sentir el miedo intenso que perciben.

Por lo tanto, naturalmente sentimos miedo frente a situaciones u objetos que puedan causarnos dolor, ésta emoción es básica al funcionamiento humano y sirve para alertarnos frente a posible peligro. Es una de las emociones centrales que abarcamos las personas, junto con la alegría, la sorpresa, la tristeza, el asco y la rabia. Cuando este miedo es tan intenso que no se puede dar una explicación racional y que nos lleva a evitar toda situación que pueda generar ese nivel de temor, encontrándonos con sensaciones de ansiedad, podemos empezar a pensar en un tipo de fobia. 

Estamos para apoyarte

Amülen © 2022 Todos los derechos reservados
phone-handset linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram